Tamron 35-100mm f/2.8 Di III VXD: la alternativa ligera que muchos estábamos esperando
Análisis detallado del objetivo Tamron 35-100mm f/2.8 Di III VXD, un zoom ligero y versátil para Sony E y Nikon Z con excelente nitidez, enfoque rápido y balance entre portabilidad y rendimiento.
Desde hace un tiempo, una de mis frustraciones como aficionado de la fotografía fue ver objetivos potentes pero demasiado grandes y pesados: lentes versátiles que te dan rango pero que te acaban cansando cuando los llevas todo el día.
Cuando Tamron anunció el nuevo 35-100mm f/2.8 Di III VXD, me llamó la atención porque parecía un intento deliberado de equilibrar potencia, portabilidad y calidad de imagen — algo que no siempre encaja en una sola pieza de cristal. Ahora que lo he probado de primera mano (y después de revisar informes generales), puedo decirte con confianza qué puedes esperar si estás considerando sumarlo a tu equipo.
Lo que distingue a este objetivo desde el primer momento es su filosofía de diseño. A diferencia del más pesado y voluminoso 35-150mm f/2-2.8, este 35-100mm se siente mucho más cómodo en la mano sin sacrificar ese rango de zoom que realmente se usa para retratos, eventos o fotografía urbana.
Con unos 565 g en versión Sony E-mount y solo un poco más en Nikon Z-mount (575 g), se sitúa en una categoría intermedia — potente, pero sin convertirse en una pieza que solo sacas para trabajos específicos y luego guardas.
Diseño y ergonomía: ligero pero bien construido
Algo que me llamó positivamente la atención nada más sostenerlo fue cómo Tamron ha logrado equilibrar peso y manejo. El objetivo mide unos 119 mm de largo y conserva el diámetro de filtro de 67 mm que muchos usuarios ya tienen en otros objetivos Tamron, lo que ayuda si ya tienes accesorios como filtros circulares. La construcción general se siente sólida, con anillos de enfoque y zoom que giran de forma suave, y un diseño que no se siente barato pese a su etiqueta más accesible que otros zoom profesionales más largos.
También incluye ciertos detalles que los usuarios de lentes Tamron apreciarán, como la posibilidad de conectarlo a la aplicación Tamron Lens Utility (a través de un accesorio USB-C), lo que te permite ajustar parámetros como la respuesta del enfoque o la dirección de los motores. Esto es particularmente útil si tienes un uso específico en mente — por ejemplo, si quieres que el enfoque se comporte de una forma determinada en escenas con movimiento.
Rendimiento óptico: nitidez y bokeh en balance
Hablemos de lo que realmente importa para muchos: cómo se ve este lente en las fotos. A f/2.8, la nitidez en el centro es excelente, especialmente en el rango corto (35 mm), y se mantiene sólida incluso hacia el extremo de 100 mm. Esto significa que puedes disparar con apertura máxima en muchas situaciones sin perder detalle importante. Las esquinas también se comportan bien, especialmente si cierras un poco la apertura hasta f/5.6.
En cuanto al bokeh, ese desenfoque de fondo tan deseado para retratos, la experiencia es agradable. No es el “bokeh perfecto” que podrías obtener con un prime, pero las transiciones son suaves y el área de foco se separa muy bien del fondo.
En mis pruebas callejeras, especialmente en escenas de retrato con iluminación ambiental, obtuve desenfoques bonitos sin ninguna distracción evidente. Las aberraciones cromáticas longitudinales son mínimas en la mayoría de situaciones, lo que indica un buen control por parte del diseño óptico.

Autofocus y uso real: rápido y silencioso
Uno de los puntos que más valoro en un objetivo zoom de calidad es la capacidad de enfoque automático para seguir sujetos dinámicos o captar momentos espontáneos. Aquí, los motores VXD (Voice-coil eXtreme-torque Drive) hacen un excelente trabajo: el enfoque es rápido, preciso y silencioso, lo que es ideal para fotografía de calle, eventos o incluso video. En escenas donde había personas moviéndose entre sombras y luces, no tuve problemas para mantener el enfoque donde lo necesitaba.
Algo que siempre me gusta mencionar es cómo un objetivo se adapta a situaciones cotidianas. Este 35-100mm me permitió capturar desde tomas más amplias (35 mm) hasta retratos más cerrados (100 mm), todo sin cambiar de lente. Esa flexibilidad, unida al rápido enfoque, lo convierte en una herramienta con la que no dudas cuando estás en medio de una sesión o caminando por la ciudad capturando momentos espontáneos.
¿Compensa frente a otros zooms?
Aquí es donde la cuestión se vuelve interesante, y en lo personal reflexioné bastante antes de formar una opinión. La idea de Tamron es ofrecer una alternativa ligera al 35-150mm f/2-2.8, que sin duda es un objetivo impresionante por su versatilidad. Pero pesa casi el doble y es más grande, lo que muchos fotógrafos consideran un sacrificio que no siempre vale la pena llevar todo el día.
Comparado con un clásico zoom estándar como un 24-70mm, este 35-100mm no tiene tanto rango, pero sí ofrece un máximo de 100 mm con apertura constante f/2.8, algo que para retratos o tomas ambientales significa más control sobre la profundidad de campo sin perder nitidez en las esquinas. Este compromiso entre rango usable, peso y calidad lo convierte en una opción muy interesante para fotógrafos que valoran velocidad y comodidad por encima de una extensión de zoom extrema.
Algunas limitaciones a considerar
No todo es perfecto. El rango no llega a 150 mm, lo que puede ser una limitación si estás acostumbrado a teleobjetivos más largos para eventos deportivos o naturaleza. Además, este objetivo depende de la estabilización en el cuerpo de la cámara, ya que no incorpora estabilización óptica propia, lo que significa que en cámaras sin un buen sistema de estabilización puedes necesitar una velocidad de obturación más alta en situaciones de poca luz.
Otro punto: el zoom externo hace que el centro de gravedad cambie cuando extiendes el alcance, algo que puede sentirse si usas gimbal o haces tomas de video prolongadas. Es algo a considerar si ese tipo de trabajo forma parte de tu rutina habitual.
Tamron 35-100mm f/2.8 vs 35-150mm vs 28-75mm: cuál deberías elegir realmente
¿A quién va dirigido exactamente? Porque en el catálogo ya existen opciones como el 28-75mm f/2.8 y el 35-150mm f/2-2.8, que cubren rangos similares o incluso más amplios.
Después de analizarlo bien, entendí que el 35-100mm no intenta reemplazar a ninguno. Intenta resolver un problema específico: equilibrio.
Si tú estás tratando de decidir entre estos tres objetivos, esta guía te va a ayudar a tomar una decisión sin arrepentimientos.
El Tamron 35-100mm f/2.8: equilibrio entre rango y portabilidad
Este lente es, en esencia, un zoom compacto pensado para quien quiere algo más largo que un 28-75mm, pero mucho más ligero que el 35-150mm.
Lo que ofrece:
- Apertura constante f/2.8.
- Rango útil para retrato y calle.
- Peso considerablemente más bajo que el 35-150mm.
- Excelente nitidez en todo el rango.
- Autofocus rápido con motor VXD.
En mi opinión, este lente está pensado para fotógrafos que hacen retrato ambiental, eventos sociales ligeros, fotografía urbana o viajes donde el peso importa tanto como la calidad.
No es un “todo en uno extremo”. Es un “todo lo que realmente uso”.
Y esa diferencia es clave.
El Tamron 35-150mm f/2-2.8: versatilidad máxima, pero pesado
Este lente es impresionante. No hay otra forma de decirlo.
Cubrir desde 35 hasta 150mm con apertura luminosa es brutal para bodas, eventos y fotografía versátil donde no quieres cambiar lentes.
Pero aquí está el detalle: pesa casi el doble que el 35-100mm. Y eso cambia completamente la experiencia después de varias horas.
Si tú:
- Haces bodas completas.
- Cubres eventos largos.
- Necesitas rango tele fuerte sin cambiar lentes.
- No te importa el peso.
El 35-150mm es más versátil.
Pero si eres como yo, que muchas veces camina con la cámara colgada durante horas, ese peso se vuelve un factor real.
La versatilidad es increíble. La portabilidad no tanto.
El Tamron 28-75mm f/2.8: el clásico práctico
Este lente es el comodín.
Más angular que el 35-100mm.
Más ligero que el 35-150mm.
Muy versátil para paisaje, producto y retrato corto.
Pero también tiene limitación clara: se queda en 75mm.
Si haces mucho retrato, esos 25mm adicionales del 35-100mm sí se notan. No es una diferencia menor. Cambia la compresión y el estilo.
Yo lo veo como:
- Ideal para creador de contenido general.
- Perfecto para viajes.
- Excelente para uso diario.
- Menos especializado en retrato cerrado.
Comparación directa: ¿qué ganas y qué pierdes?
Si eliges el 35-100mm:
- Ganas portabilidad.
- Ganas más alcance que el 28-75mm.
- Pierdes los 28-34mm más angulares.
- Pierdes el rango extremo de 150mm.
Si eliges el 35-150mm:
- Ganas máxima versatilidad.
- Ganas tele fuerte.
- Pierdes comodidad.
- Pierdes discreción (es un lente grande).
Si eliges el 28-75mm:
- Ganas ligereza.
- Ganas angular más amplio.
- Pierdes tele para retrato comprimido.
La decisión no es técnica. Es práctica.
¿Cuál elegiría yo?
Si tuviera que elegir uno solo para uso híbrido entre retrato, calle y eventos ligeros, probablemente elegiría el 35-100mm.
¿Por qué?
Porque 100mm a f/2.8 ya da un look muy atractivo en retrato.
Porque es más cómodo durante horas.
Porque no me obliga a cargar peso innecesario.
Porque no siempre necesito 28mm.
Pero si trabajara exclusivamente en bodas o eventos donde el cambio de lente no es opción, entonces sí, el 35-150mm sería el rey.
Todo depende de tu tipo de fotografía.
Conclusión
En mi experiencia, el Tamron 35-100mm f/2.8 Di III VXD es un objetivo muy equilibrado que tiene sentido para quienes buscan calidad de imagen profesional en un paquete más ligero y manejable de lo habitual. Tiene una nitidez excelente, un bokeh atractivo para retratos, enfoque automático rápido y una construcción sólida que inspira confianza.
No reemplazará a un rango más amplio si lo que buscas es un todo-en-uno extremo, ni es una herramienta perfecta para macro o telefotografía larga. Pero si estás pensando en un zoom diario con el que puedas cubrir retratos, momentos urbanos y fotografía de eventos sin cargar demasiado equipo, este Tamron merece estar en tu lista de opciones a considerar.
